Revascularización miocárdica que combina dos decisiones técnicas exigentes en una misma intervención: ambas arterias mamarias internas como conductos —revascularización arterial— y sin circulación extracorpórea, con el corazón latiendo.
Por qué la arteria mamaria
La durabilidad de una cirugía coronaria depende menos del número de puentes que del tipo de conducto empleado. La arteria mamaria interna —o torácica interna— tiene una resistencia a la aterosclerosis que ningún otro injerto iguala: mantiene permeabilidad a diez y veinte años en proporciones muy superiores a las del injerto de vena safena, que se deteriora de manera progresiva.
El uso de la mamaria izquierda sobre la arteria descendente anterior es, desde hace décadas, el estándar indiscutido. La discusión está en el segundo conducto: emplear también la mamaria derecha ofrece un beneficio de supervivencia a largo plazo, pero exige más tiempo de disección y se asocia a mayor riesgo de complicaciones de la herida esternal, particularmente en pacientes diabéticos u obesos, porque ambas mamarias irrigan el esternón.
La revascularización arterial completa se orienta, por eso, a pacientes relativamente jóvenes o con buena expectativa de vida, en quienes el horizonte de veinte años es un horizonte real.
Sumar el corazón latiendo
Realizar además el procedimiento sin bomba agrega una capa de dificultad. Las anastomosis se confeccionan sobre arterias en movimiento, estabilizadas localmente, y exponer las caras lateral y posterior del corazón obliga a maniobras de luxación que el paciente debe tolerar hemodinámicamente, con anestesiología acompañando cada paso.
- Esternotomía media y disección de ambas arterias mamarias internas.
- Planificación de la configuración: mamaria izquierda a la descendente anterior y mamaria derecha dirigida al territorio a revascularizar, in situ o como injerto compuesto en Y.
- Estabilización local del segmento coronario, sin detener el latido.
- Anastomosis distales, con oclusión transitoria y shunt intracoronario cuando corresponde.
- Control de flujo de los injertos, hemostasia y cierre.
La combinación evita a la vez los efectos sistémicos de la circulación extracorpórea y la degeneración tardía de los injertos venosos.
Este material tiene finalidad informativa y de divulgación profesional. Contiene imágenes de una intervención quirúrgica real. No constituye consejo médico ni reemplaza la consulta con un profesional de la salud.